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Rol del Operador Socioterapéutico en una Comunidad Terapéutica.

El Rol del Operador Socio-Terapeutico en el marco de la Comunidad Terapéutica


juanenlinea@gmail.com
@juanenlinea


Texto complementario: El Modelo Socio-Terapéutico-Educativo


Lic. Juan Carlos Mansilla
Presentado en Encuentro Nacional de Fonga 1998. Buenos Aires.


Comencemos con una pregunta básica: ¿Que justifica la existencia del Operador Socioterapeutico-educativo (O.STE) en el campo de la drogadependencia ?. Habiendo tal diversidad de profesiones y roles como la psicología, la sociología, medicina, laborterapia, etc. etc. ¿Cuál es la razón que nos hace hablar del "Operador Socioterapeutico" como un rol técnico en si mismo?.


La pregunta por la justificación del rol de Operador Socioterapeutico-educativo nos ubica frente a un problema que nos sirve como punto de partida válido a la hora de reflexionar sobre este "técnico" surgido en el trabajo social de campo.

Es esta una pregunta que nos lleva a pensar, si es que este Operador no es un invento innecesario, que en los roles de las profesiones típicas citadas mas arriba existe una especie de "hueco"  que justifica la aparición de esta nueva función.

Este "hueco" del cual hablamos tiene que ver con la estereotipia en la que muchas profesiones y modelos institucionales cayeron, trayendo como consecuencia la construcción de roles profesionales e institucionales rígidos en lo funcional, distantes en lo personal, y que reducen las personas a sus problemas o patologías, y sumamente atomizantes en el sentido de que se especializan en trabajar solo con algunos aspectos de la persona.

Esta manera tan focalizada de encarar la tarea sin duda que ha encontrado muchos espacios donde tener éxito. En el campo de la educación el formar médicos especialistas en riñones,  en la psicología inventar test para una buena selección de personal, en la sociología descubrir variables precisas para un análisis macro etc. etc. son ofertas de especialización que seguro tienen un espacio para su desarrollo.

Sin embargo en el terreno de la drogadependencia no se encontró un aspecto preciso y definido de la conducta y la vida humana sobre el cual hacer énfasis, y que tomado aisladamente dé claves suficientes para la solución de este problema.  Por el contrario, lo
planteado en torno al adicto abrió el juego a un amplísimo margen de puntos de vista lo que permitió que fuesen muchos los discursos desde los cuales se intente brindar respuesta a este fenómeno. Propuestas venidas de la psicología (de casi todas sus escuelas), medicina, trabajo social, religión, sociología, ex-adictos, y opinión pública, intentaron alcanzar la palabra o el método justo para la solución del problema buscado.

Los que nos ubicamos dentro de la corriente filosófica de trabajo surgida a partir del nacimiento de las Comunidades Terapéuticas para Drogadependientes hemos ido con el tiempo construyendo una identidad de trabajo propia y original, que todavía se encuentra en desarrollo, y que nunca debería perder su carácter de "experimental".

Esta nueva realidad de trabajo creada con el surgimiento y evolución de este movimiento explica entre otras cosas la creación de algunos de los siguientes aspectos distintivos incluidos en esta incompleta lista:

1º Un "lenguaje" particular propio de las C.T. y sus dinámicas.

2º La generalización del uso en estas instituciones de la  llamada "Filosofía".

3º El énfasis puesto en el trabajo sobre los "valores" o "principios éticos o
de conducta" de los asistidos y de los Staff.

3º El empleo de "Técnicas" o herramientas de trabajo características y diría hasta casi privativas de esta labor.

4º La tendencia a una relación interinstituiconal entre los distintos "Programas" o Cs.Ts.

5º  La figura central del técnico definido como "Operador Socioterapeutico-Educativo".

Sin dudas que la presencia y función del "Operador Socioterapéutico-Educativo" ha sido una de las características distintivas de nuestro movimiento, y sobre el cual aún queda mucho por investigarse y escribirse.

Este Operador puede ser una persona con algún título profesional vinculado preferentemente a la salud o el trabajo social, o alguien idóneo ya sea por su experiencia de vida (caso de los ex-adictos), o por su vocación por este servicio.

Su trabajo se plantea no tanto en el nivel de la Interdisciplina, sino mas bien en el de la Trans-disciplina. Esto significa que las habilidades y conocimientos propios de un técnico OSTE no le vienen dadas desde algún saber tradicional, sino que se encuentra mas allá de cual sea su disciplina.

Esto no significa que el Operador deba renunciar a todo su bagaje de conocimiento anterior, ya sea este vivencial y-o teórico-científico, sino que a éste conocimiento debe añadirle el propio  perteneciente a la línea de Cs.Ts.

Tampoco con lo dicho se pretende descalificar el ejercicio de la interdisciplina. Esta modalidad es de absoluta necesidad para el ejercicio de cualquier trabajo actualmente se proponga la rehabilitación y la reinserción social de cualquier individuo, mas allá de su problemática. 

El asunto mas bien consiste en entender al trabajo de Operador como una práctica o función en la cual me puedo colocar independientemente de alguna otra profesión que tenga. Yo puedo ser un psicólogo que hace por ejemplo terapia familiar, y trabajar en ese rol cuando estoy en una sesión. Pero cuando estoy en la convivencia de una C.T., o dentro de la dinámica de una Casa de Reinserción, o Coordinando un grupo de Tratamiento Ambulatorio, puedo funcionar válidamente como un Operador.

Hemos llegado de nuevo al punto de partida que en forma de pregunta formulamos al comienzo de este trabajo: ¿Cuál es la razón que nos hace hablar del "Operador Socioterapeutico" como un rol técnico en si mismo?.

Proponemos responder esta pregunta distinguiendo desde diferentes perspectivas, las cuales nos ayudaran a entender los aspectos distintivos de este rol.

A continuación presentaremos y comentaremos tres aspectos básicos, distintivos de este rol, que pretenden invitar a pensar aspectos de la actitud y la visión desde la cual conviene que el Operador despliegue su tarea.


1.- El Operador Socioterapeutico-educativo y su manera de Definir el Problema de la Drogadicción:

El OPSTE, entiende al adicto como alguien que sufre de un problema que va mas allá de la relación entre un individuo y el consumo de sustancias. El adicto es alguien que adhirió a una determinada manera de vivir, de planificar su futuro, y de relacionarse con el mundo, con su familia, y con sus semejantes. Visto así “ser Drogadependientes”, significa participar de una determinada identidad, construida a partir de un aprendizaje social.

Este aprendizaje nutrió al adicto de una serie de habilidades sociales, y de un estilo interaccional puesto en juego en sus relaciones interpersonales, basados en valores o principios propios del mundo de la “cultura de la droga”.

La manera en la cual el adicto se presenta al mundo y se relaciona con él es una clave capitalizada por el modelo socioterapeutico-educativo, que no hace otra cosa que reflejar, criticar y devolver a éste esa manera distintiva de ser-en-el-mundo, mostrándole la filosofía en la que esa manera de ser se fundamenta, y ayudándole a construir otra nueva, a fin de que, abriéndosele el horizonte de la elección, pueda escoger y construir otra identidad de la de “ser-adicto”.

Entonces el OPSTE se encarga de “crear” un contexto social nuevo como lo es la Comunidad Terapéutica y sus tratamientos derivados
(Ambulatorios, Casa de Día, Hospital de Noche, Reinserción Social, etc.). En estos contextos el OPSTE participa de manera dinámica, convirtiéndose a si mismo en una especie de “artesano de nuevas relaciones interpersonales ”, que obligan al asistido a redefinir y reconstruir continuamente distintos aspectos de su identidad.

Al entender el OPSTE que el problema del adicto se basa (entre otros aspectos) en una filosofía de vida definida, sus intervenciones tenderán a discriminar qué tipo de interacciones o manifestaciones de su conducta muestran esta filosofía “en acción”, y responderá iniciando en el asistido un proceso de interrogación y dilucidación sobre cómo su manera de comportarse sostiene su identidad de adicto. 


 2.- El Operador Socioterapéutico-Educativo y su función “pedagógica” y “mayéutica”, o "La Metáfora de Sócrates".

Sócrates era un filósofo que privilegiaba el encuentro interpersonal en el campo de la educación. El entendía que era mejor una buena discusión a una buena lectura o discurso. Seguramente que por su vivencia familiar (su madre era partera), denominó “mayéutica” o “arte de alumbrar (dar a luz) los espíritus” a aquel tipo de encuentro donde el filósofo, a través de inteligentes preguntas lograba poner en crisis la visión del mundo de su interlocutor, a fin de permitir el surgimiento de nuevas perspectivas de los temas en cuestión.

Visto así, podemos decir que Sócrates utilizó el "confronto" como una herramienta en su oficio de filósofo-educador. Los diálogos de Platón, donde éste muestra al Sócrates cuestionador y reflexivo, es una bellísima muestra del confronto-educativo.

Lamentablemente el concepto de "confronto" tiende a asimilarse, por un mal uso de esta herramienta, a ideas como reto, enfrentamiento, u oposición.

Sin embargo al "confronto"  conviene que se lo entienda como un encuentro interpersonal donde alguien es cuestionado en su conducta, a fin de que pudiendo reflexionar sobre ella, obtenga algún tipo de aprendizaje que le dé mas aptitud para la vida.

El "confronto" es una intervención que siempre en último término persigue fines educativos. Pero entendiendo esta "educación" como proceso de apertura del asistido a visiones nuevas, a partir de su propia capacidad, y no pensada como un "bajar líneas" o "proceso de adoctrinamiento" a partir de supuestas "verdades" y "principios" que deben venir de fuera e introducirse en los adictos en rehabilitación.

Por eso, Sócrates es una buena metáfora para un OPSTE. El gustaba de enseñar a través de conversaciones que mantenía junto a quienes caminaba. No era su estilo que los demás le escuchen pasivamente, sino que rompía con la estereotipada imagen del "docente que enseña", para pasar a  construir una escena donde el aprendizaje era una dinámica de la reflexión.

Las estructuras de Rehabilitación de Adictos surgidas a partir de las
Comunidades Terapéuticas, llevan su Talón de  Aquiles en la tendencia que las lleva a sobre-estructurarse,  o ultra-disciplinarse. Caer en estos extremos deriva a que en la institución se instale una fuerte tendencia expulsiva hacia aquellos residentes que no adoptaron la ideología de la organización, aún a pesar de que tengan chances para el cambio. Y en un marco excesivamente rígido de convivencia, la educación siempre degenera en adoctrinamiento.

La metáfora de Sócrates en cambio nos lleva a ver en el OPSTE un compañero de camino durante el paso de los asistidos por la C.T. por ejemplo. Compañero que cuestiona, interroga, rescata los aspectos positivos de los residentes, comparte nuevos valores, critica valores antiguos, y todo lo hace desde una actitud de respeto a los tiempos y momentos por los que cada residente pasa en su proceso de cambio.

Esto no significa que el OPSTE se convierta en alguien "blando"
que favorezca la indisciplina en el grupo de asistido. No tiene que ver con la función del Operador como responsable del control social. De lo que se trata, y este  el tema de fondo al fin de cuentas, es que el Operador ejercite una actitud lo suficientemente tolerante y cuestionada como para permitir que el asistido actúe de su disfunción lo que necesita actuar, y que así pueda verlo, y a lo mejor cambiarlo.

El OPSTE debe combinar esto con una muestra de suficiente  firmeza como para transmitir con claridad, a todos sus asistidos, de que mientras él este presente contribuirá con su trabajo a facilitar los cambios que cada uno de los asistidos busca en ese contexto terapéutico-educativo.

Por otra parte el OPSTE debe ayudar a instalar dentro del contexto terapéutico en el que desarrolla su trabajo un código interaccional similar al que él utiliza para con los asistidos.

Su manera de relacionarse con el grupo, y de marcar la pauta interaccional contribuirá a que en su ámbito de trabajo se cree una oportunidad para el aprendizaje social entre los asistidos. De esta manera el Operador se convertirá en un modelo a imitar, pero no modelo en el sentido moral de la palabra sino en el sentido funcional.

  
3.- El OPSTE y su manejo del "Marco" de trabajo.

Cuales son las herramientas esenciales de un Operador ?:

         a.- Su estilo Interaccional  y
         b.- El “Marco” en el cual trabaja.

El estilo Interaccional al que el OPSTE conviene que tienda, debe hacer de la distancia entre él y el asistido un campo de fuerzas siempre a equilibrar. Aquí es donde hablamos de la Distancia Instrumental Operativa como un concepto básico sobre el cual el Operador debe trabajar.

Entendemos como Distancia Instrumental Operativa al grado de cercanía-lejanía emocional que se guarda frente a un asistido de tal
manera que permita instrumentalizar técnicas de intervención terapéutica a fin de que el punto de encuentro interpersonal entre el Operador y el Asistido resulte en un campo de operación psico o socioterapéutica

Pero esta herramienta conceptual para la interacción,  y lo de lo que ella surge, no es la única con la que el Operador cuenta, pues ésta se escenifica en un contexto mayor al cual llamamos “Marco Social”.

El Marco Social  hace referencia a la estructura témporo-espacial en la cual prosperan todas las interacciones interpersonales. El Operador se mueve dentro del Marco,  y es quien lo nutre de significado.

Una C.T. es un Marco Socioterapeutico-Educativo donde la distribución que allí se hace de los tiempos y de los espacios no es caprichosa ni infundada, sino que pretende contribuir, como un estímulo imprescindible, a la rehabilitación de los adictos.

Una de las particularidades del modelo socioterapeutico-educativo consiste justamente en Jerarquizar la función del Marco a punto tal de que el asistido encuentre en su pertenencia a ese contexto, oportunidades para su desarrollo personal.

En este sentido el Marco de una C.T., y los elementos que lo integran configuran una “micro-cultura” con sus rasgos distintivos,
espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que la caracterizan y le dan identidad.

El Operador debe ser un elemento dinámico de ese Marco, con autoridad para modificarlo y perfeccionarlo en orden a los objetivos buscados en el tratamiento.

El Marco debe estructurarse, al servicio de los asistidos, siguiendo la estrategia institucional. Y los Operadores deben cuidar de que éste no sea un objeto indiscutido, sino una herramienta de trabajo siempre experimental y por lo tanto siempre perfeccionable.

La distribución del “espacio” dentro de una C.T. es muy particular. En la vida normal y cotidiana, la vida humana y animal se caracteriza por tener un patrón de conducta que se traduce en la territorialidad.

La territorialidad es el espacio que cada cual defiende como suyo y al cual toda invasión activa una respuesta agresiva. Todos tenemos
un actitud de territorialidad frente a nuestra propiedad, y nuestros sentimientos por ejemplo. Y no dejamos que otro penetre en ella así porque sí.

En el trabajo socioterapéutico sin embargo, la territorialidad de los individuos es reducida a una mínima expresión. Justamente la Comunidad Terapéutica es “Comunidad” porque se basa en todo lo positivo que tiene la agrupabilidad de los adictos en tratamiento.

El Operador de la C.T. se mueve entonces  en un terreno donde sus residentes están bajo un Marco que los obliga a exponerse mucho mas de la media normal. Entonces la emociones y sentimientos que esta exposición genera, produce en ese ambiente una mayor tensión.

Es parte del papel del Operador dinamizar un estilo de convivencia donde los residentes se sientan protegidos y expuestos a la vez. Protegidos de actitudes de  incomprensión o falta de contención de todo lo que se les genera en ese Marco, y expuestos a ese territorio común donde el cerrarse, el introvertirse, el aislarse, es connotado negativamente.

Por esto hablamos del Operador como quien “pone el cuerpo” en su trabajo. El convive en un territorio donde lo intimo y personal tiende a movilizarse para que se socialice y exprese. Circula por la C.T., ocupa todos los espacios, acorta las distancias individuales, y funciona como modelo de convivencia.

Esta función del Operador como "modelo de la convivencia" lo convierte en una herramienta donde los asistidos al observarlo actuar e interactuar, aprenden de su estilo y dinámica, y de esta manera se va instaurando un estilo de convivencia en la C.T.

Como toda estructura cerrada y altamente normativa tiende o a rigidizarse o a rebelarse en pleno contra sus propia estructura, el Operador debe estar atento a instaurar él la dinámica de la C.T. . De esta manera intervendrá periódicamente para hacerla mas rígida o mas flexible, mas jerárquica o mas democrática, de ritmo  mas rápido o mas lento, etc. etc.  

De la manera como el Operador se mueva en los espacios de la C.T. se moverán también los residentes, si es que el modelo de vínculo interpersonal que se ha instalado, responde a la filosofía de la autoayuda.

En tratamientos ambulatorio el espacio no es un dato menos importante que en la C.T.. En los encuentros grupales el asistido descubrirá e incorporará entre otras cosas nuevas modalidades de relación interpersonal, que luego aplicará y acomodara mediante procesos de regulación conductual, a su contexto de vida cotidiano ajeno a la institución.

Por otra parte todo proceso terapéutico implica el paso por diversas etapas, y en este sentido el itinerario de la rehabilitación de drogas
desde el modelo socioterapeutico-educativo supone que el asistido va cada vez ganando territorio personal a medida que pasa el tiempo de su tratamiento.

Si como dijimos  mas arriba, el espacio personal de los asistidos es al comienzo del tratamiento reducido en su extensión,   con el paso de las sucesivas etapas, ese espacio personal crece y se estructura alrededor de un estilo de vida sin drogas. 

Por lo tanto el Operador también debe estar atento a esa evolución, dando a cada asistido la oportunidad para ir construyendo sus espacios personales a medida que se avanza hacia la reinserción social.

El factor  "tiempo" en el Marco de una C.T. es otros de sus elementos principales.

Sabemos que el tiempo no solo es una realidad objetiva, medida en horas  y minutos por ejemplo, sino también una percepción subjetiva de cada individuo y de cada grupo social o cultura.

Las situaciones de aislamiento social, o de presión grupal, generan en los individuos un vínculo muy estrecho con el tiempo, el cual se convierte  en una carga angustiante que se intenta superar mediante el rechazo: se busca que el tiempo "pase", "corra", "circule", y que me “toque” lo menos posible.

En una estructura asistencial modelo C.T. sin embargo, se debe tener como objetivo que el asistido perciba al tiempo como algo que aprovechar, como un elemento positivo.


El adicto es dueño de una concepción del tiempo muy particular. Su vida se fija en una especie de presente continuo, de "aquí y ahora", en la cual pierde su capacidad de proyectarse y de construir un plan de existencia evolutivo, y desplegable en el tiempo.

La búsqueda en la droga  de una inmediata satisfacción del deseo, hace con el paso del tiempo una profunda huella en la percepción temporal del adicto. Es como si el tiempo para él dejara de pasar.

En virtud de ello, en el Marco de un proceso de rehabilitación los asistidos deben volver a tomar contacto con una percepción del tiempo mas concordante con la cultura y sociedad a la que pertenecen.

La exigencia del cumplimiento de los horarios, la planificación de las actividades, la realización de trabajos que deben iniciarse, desarrollarse, y concluirse, en síntesis la manera en la que tiempo se distribuye en un tratamiento de rehabilitación sea del tipo que sea, tendrán un efecto re-estructurante en la percepción del tiempo del adicto.

El Operador acompañará de esta manera el proceso de los asistidos de forma tal que los devolverá de una "historia detenida" a una  "historia lineal", donde el pasado será trabajado terapéuticamente, el presente vivido como experiencia de aprendizaje, y el futuro descubierto y construido.

El tiempo que se le da a las relaciones interpersonales en una estructura terapéutica; el permitir que el asistido descubra que por una utilización positiva del mismo puede "ganarse" el ser un miembro perteneciente a ese lugar; la valoración del efecto del paso tiempo reflejada por lo que se consigue con el trabajo o estudio, y la sana utilización del tiempo libre; son algunos de los puntos que el Operador tendrá en cuenta a la hora de pensar esta variable en su trabajo.
  

4.- Conclusión

¿Que justifica la existencia del Operador Socioterapeutico-educativo (O.STE) en el campo de la drogadependencia?, ha sido nuestra inquietud inicial para las reflexiones  de este trabajo.

Si bien no hemos respondido en detalle y en toda su extensión a esta pregunta, lo tres aspectos que hemos destacado, son a nuestro entender conceptos claves para definir la actitud desde la cual el Operador debe desarrollar su trabajo.

La manera en la cual este técnico define al drogadependiente, la actitud re-educativa desde la cual trabaja, y la utilización que hace de su marco de acción, son tres ejes que echan una buena cantidad de luz sobre el papel que un Operador debe ejercer.

Pero el Operador no  debe llevar adelante la tarea cargándola en sus espaldas, y sobre su total responsabilidad. Por el contrario su oficio consiste en convertirse en un agente multiplicador de un modelo de convivencia, y de definición del problema de las drogas, que lleve a cada asistido a responsabilizarse de su propio cambio.

El Operador aporta su visión sobre lo que es para el la adicción a drogas, reconstituye la capacidad de reflexión sobre su vida que todo adicto debe lograr, marca el ritmo de la convivencia, devuelve al adicto a una historia lineal, y marca los espacios y ritmos de un nuevo estilo de convivencia.

Pero todo eso lo hace desde una posición de cercanía y en un idioma lo suficientemente sencillo como para que los asistidos lo puedan incorporar a y traducir a la nueva forma de vivir que están buscando construir.

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Lic. Juan Carlos Mansilla
Presentado en el Seminario de Fonga, 6-11-98.Bs As.



Terapia Familiar: Lenguaje Figurado en Sesión.

Terpia Familiar: ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN EL USO DEL LENGUAJE FIGURADO EN SESIÓN.
(Córdoba. 1991) 

juanenlinea@gmail.com
@juanenlinea
www.juanenlinea.blogspot.com.ar 
Texto presentado en Córdoba. Encuentro Nacional de Terapéutas Familiares. Organizado por IDAIF 1991.

Texto complementario en el Blog: El Desafío Familiar.


“Todo esto habló Jesús por parábolas
a la gente, y sin parábolas o les hablaba,
para que se cumpliese lo dicho por el
profeta cuando dijo:                        

Abriré en parábolas mi boca,         
declararé cosas escondidas            
desde la fundación del mundo.”    

 Mateo 13 : 34-35              


Introducción:

         El presente trabajo consiste en una caracterización por vía de la observación fenomenológica , del Lenguaje Figurado que habitualmente los terapeutas familiares sistémicos,  y de otras escuelas, empleamos en la práctica clínica como recurso terapéutico.


         Es común encontrar en los grandes teóricos y pragmáticos de la terapia familiar sistémica, y de todos los que de alguna manera han contribuido a la formación de este enfoque , la gran importancia que se le da al lenguaje figurado.

         Quizás sean los estudios de Watzlawick sobre el hemisferio cerebral derecho y la práctica de Erickson en el campo terapéutico las que mas han contribuido a nuestro interés sobre este tipo de
Paul Watzlawick
técnicas.   Además también los aportes de ciertas técnicas Guestálticas y del Psicodrama, que son útiles en la Terapia Familiar a la hora de la utilización de esta modalidad de trabajo.

         Cuando hablo de “Lenguaje Figurado”, me refiero a todo aquel tipo de comunicación que para referirse a algo en particular, recurre a figuras literarias de cualquier tipo. Cuando hablamos en “Lenguaje Figurado” podemos decir que hablamos de algo hablando de otra cosa.

         No se trata de explicar aquí cuales son los beneficios que brinda este lenguaje ni tampoco de transmitir “secretos” a tener en cuenta en su uso. En este sentido creemos que el buen empleo de esta rica modalidad tiene mas que ver con el desarrollo de la creatividad del terapeuta y con la experiencia de quien al usa que con recetas que pueden darse al respecto.

         El tema trabajado aquí como dijimos, se refiere a una caracterización por vía fenomenológica (manera de observar), del lenguaje figurado. Así detallamos algunos aspectos obvios de este lenguaje que el terapeuta creemos hará bien en considerar para lograr una mayor eficiencia y eficacia en su uso.

        
Para la construcción de este articulo hemos tomado sobre todo elementos de las investigaciones de Watzlawick, de la epistemología según Maturana, y elementos surgidos de la Hermenéutica Bíblica y los estudios sobre la fenomenología del símbolo, realizados por Sevrino Croatto. También se utilizaron elementos de la lingüística clásica (Saussure), y de Paul Ricoeur y su hermenéutica filosófica.


Definición:

         El uso del Lenguaje Figurado en sesiones familiares tiene varios objetivos. Puede servir para diagnosticar, comunicar sentimientos, realizar operaciones de reestructuración, provocar, y para todo lo que el terapeuta haciendo uso de su creatividad quiera utilizarlo.

         En su empleo se lo puede utilizar una vez, como si fuese una estocada al sistema, o puede contribuir a crear un “clima figurado”, que sea continente de todo lo que sucede en sesión.

         El lenguaje figurado ayuda al sistema terapéutico a manejar un idioma en común, ya que una de sus características es que la
figura puede ser co-construida entre la familia y el terapeuta . En este sentido, acerca, reúne, a todos los integrantes del sistema terapéutico dándoles la oportunidad de participar de un código en común, no propio de expertos, al que todos pueden acceder por igual y de esta manera corregir, transformar o agregar a la figura de ocasión aspectos nuevos.

         Generalmente para referirse a lo que estoy denominando “Lenguaje Figurado”, la literatura sistémica usa la palabra “metáfora”, o “cuento”. En este trabajo se eligió denominar a esta técnica “Lenguaje Figurado”, para poder distinguir en ella el uso de la metáfora, el símil, la metonimia, y la sinécdoque, por un lado; y la parábola y la alegoría por otro.

         Primeramente antes de entrar a decir algo acerca de esa clasificación (cosa que realizaremos en otro trabajo), mencionaremos algunas características propias de este lenguaje, que importan a la hora de la intervención terapéutica, pues el conocimiento de dichas características por parte del terapeuta le dan un campo de maniobra rico en alternativas que pueden ayudarle a evitar entrampamientos en sesión.


Caracterización:

A.      El Lenguaje Figurado es en primer lugar, PONTIFICIAL. Esto significa que hace de puente entre dos realidades, y como todo puente hace contacto entre ambas orillas, entre ambas realidades, solo en algunos puntos. Así, el Lenguaje Figurado tiene un alto
valor epistemológico, ya que si es aceptado en el sistema terapéutico, ayuda a la construcción de una realidad alternativa, que puede ser abordada por todos los integrantes de la sesión.

         Un aspecto interesante de esta realidad alternativa construida por el uso de este lenguaje, es que su materia prima está construida por todas la operaciones de distinción que recortando la realidad en sí, conformaron un territorio compuesto por elementos específicos que hacen al problema definido en sesión. Esto vuelve al “Lenguaje Figurado” específico y certero, y con un alto nivel de aprovechabilidad.

Ejemplo: En una pareja ella acusaba insistentemente a él de todo lo malo que ocurría en la relación conyugal. Él parecía no inmutarse frente a los dichos recurrentes de su esposa, que mas se enfurecía por su pasividad.
Cuando yo era chico, dijo el terapeuta, crecí en un taller donde solía jugar a que peleaban un martillo y un yunque. La pelea consistía en que el martillo debía dejar alguna huella de su golpe en el yunque duro y pasivo. El martillo no lo lograba y eso hacía querer pegarle con mas fuerza al yunque. !Pobre yunque!, exclamó el marido. Y en la sesión se siguió hablando de martillos y de yunques.

Así se había pasado a otra orilla, el nuevo territorio estaba compuesto por el recorte de la interacción conyugal que el terapeuta distinguió. La realidad alternativa construida con la ayuda del Lenguaje Figurado evocaba el problema definiendo sus límites con precisión.


B.      El “Lenguaje Figurado” también es POLISÉMICO. Esto significa que a pesar de que recurre a limitados significantes su significado es múltiple. Esta característica le da al terapeuta un amplio margen de maniobra que le evita quedar entrampado en una sola significación. El resultado es que siendo así uno puede decir y desdecir, afirmar y negar, golpear al sistema y a la vez acariciarlo, y hacer todo esto casi a la misma vez  y con elegancia.

La Polisemia tiene también como corolario que  las fronteras entre de lo denotado y lo connotado tienden a desaparecer, y así la información que se suministra desde este lenguaje es enorme.

Es como si el Lenguaje Figurado abriese en abanico partiendo desde un significante, una extensa variedad de significados posibles que le aparecen al terapeuta como recursos alternativos. La Polisemia tiene la característica también de que sus sentidos alternativos se van limitando a medida que, por ejemplo, la metáfora se va convirtiendo en parábola, o el símil en alegoría. Este dato debería ser tenido en cuenta por el terapeuta a la hora de extender su relato, pues un cuento es más cerrado en su sentido que una metáfora, y una metáfora es mas abierta que un cuento.

A mayor información suministrada mediante el Lenguaje Figurado, menor capacidad de maniobra terapéutica.

Ejemplo: En la ejemplificación anterior se puede echar mano a que a pesar de todo lo disfuncional de la relación, el martillo y el yunque pertenecen  a una misma familia, la de las herramientas de hierro, es decir que están hechas para un mismo lugar: el taller. Se pueden pasa a destacar así aspectos distintos de la pareja mediante el mismo ejemplo.

         El manejo de los aspectos polisémicos de este lenguaje, vuelven dúctil la temática de la sesión a partir de un mismo punto de partida, y siguiendo diversos hijos conductores.


C.      Otra característica de este lenguaje es su aspecto HERMENEUTICO, es decir, su funcionalidad para la interpretación.

Ejemplo: Supongamos que un hijo no quiere obedecer a su padre, y que este se esfuerza en lograr la obediencia del hijo. Utilizar para la interpretación de este caso, una metáfora de una pulseada entre ambos, puede ser útil para devolver a la familia un diagnóstico en términos entendibles.

La dimensión Hermenéutica del Lenguaje Figurado le da a éste, poder diagnóstico. Pero siempre se diagnostica, es decir se traduce al lenguaje (especializado o no) un
a parte de la realidad, una coordinación conductual. Por ello es bueno en este punto tener en cuenta los aspectos hermenéuticos de apertura y cierre de sentido propios de toda interpretación.



Un diagnóstico nunca da la última palabra de lo que sucede, ni capta la totalidad de lo que ocurre, si así fuese diríamos que cierra el sentido del hecho, al decirnos con exactitud qué está pasando aquí. El diagnóstico es por el contrario un imput al sistema, que lo perturba, abriendo el sentido de lo que sucede a través de una interposición (interpretación) que redefine y agrega elementos nuevos al sistema que en sí son provocadores de cambios.

Por ello a veces el diagnóstico es en sí mismo la solución al problema, cuando está codificado en Lenguaje Figurado. También la dimensión Hermenéutica, diagnóstica, dota de sentido al síntoma familiar, y ordena el desorden percibido por la familia.


D.      Una cuarta característica de este lenguaje, lo constituye el hecho de que sea SINTÉTICO. Este aspecto correspondería a lo inverso de lo polisémico. Como sabemos el Lenguaje Figurado corresponde a las funciones del hemisferio cerebral derecho, que tiene la posibilidad de condensar, es decir resumir en imagen o expresión una gran cantidad de información, hechos o ideas.

         También por los estudios en este campo puede decirse que la perspectiva de la realidad, la visión del mundo de la persona se formula desde el hemisferio cerebral derecho. Por ello una de las características de este hemisferio es que puede captar la totalidad y expresarla a través del Lenguaje Figurado. En la totalidad está incluida la polaridad, es decir lo opuestos.



         Así, este lenguaje puede jugar con los opuestos de una forma que si bien no es lógica ni racional, sí es cerebral y vivencial, y por lo tanto convincente, elemento necesario para el cambio. Por ello el empleo de una metáfora por ejemplo puede llevar el tema de una sesión hacia lo deseado por el terapeuta partiendo en apariencia de una metáfora que parecía errada e inoportuna y destinada a entrampar al profesional.

Ejemplo: En una familia había un “Trono Vacante”, se había construido durante la sesión una parábola sobre un reino. La hija mayor sostenía que quien se sentase allí se convertiría en “Rey de la discordia”, pues pensaba, traería muchos problemas a la familia que alguien tuviese mucho poder de decisión. El terapeuta se propuso redefinir lo dicho por esta hija mayor diciendo que si quien estuviese sentado allí era en verdad un “Rey”, y tenía poder para la discordia, también lo debería tener para la concordia, pues al fin y al cabo era un “Rey”.

El aspecto sintético de la figura elegida posibilitó al terapeuta desentramparse rápidamente de la postura de la hermana mayor, y optar por su significación contraria que la misma figura sintetizaba, y que a la vez permitía abrir el camino hacia los objetivos estratégicos de la sesión.

E.      El Lenguaje Figurado es también INTUITIVO, es decir que su contenido no es decodificado por el razonamiento lógico, sino conocido por vía directa, captado en forma total. No puede ser explicado ni racionalizado. Comprometo el sentimiento, la sensación, activa la curiosidad, y además generalmente sorprende.



          Atrapa la atención y contribuye a dar a la sesión un toque “mágico”, además de contribuir a su estética, dato importante porque la belleza es también terapéutica, porque organiza. También por esto de la intuición es que el lenguaje puede ser comprendido por los integrantes de la sesión casi sin importar su edad, transformándose así en un lenguaje colectivo.

Ejemplo: Una familia con un integrante adicto comenzaba a sentir el peligro de la muerte que corría ese miembro, y que anteriormente pasaba desapercibido para la familia. Supongamos, dijo el terapeuta, que están Uds. en una habitación encerrada mientras afuera se libra una guerra. Todos están allí, apoyados de espaldas contra la pared. De repente alguien desde el exterior lanza una granada que ingresa a la habitación por una pequeña ventana. Imagínense esto en cámara lenta por favor. La granada cae en el centro de la habitación. Todos Uds. la miran aterrorizados, sorprendidos, nadie atina a nada. Pero de repente alguien se arrima a la granada, se inclina, la toma con la mano .... y se acerca al la ventana para tirarla afuera.  ¿ En qué momento sienten Uds. mas miedo ?, ¿Cuando están contra la pared sin hacer nada ?, o cuando alguien hace algo para eliminar el peligro?. Cuando alguien hace algo para eliminar el peligro, responde la familia.

         En este ejemplo, se ve como el Lenguaje Figurado es captado intuitivamente. El peligro de la granada en la habitación existió siempre, sin embargo el peligro se sintió cuando alguien hizo algo para eliminarlo. Algo similar sucedía con esa familia con el peligro de la droga. El mensaje fue enviado en forma figurada, se puso en marcha la intuición.

          
F.      Por último, el Lenguaje Figurado tiene PERMANENCIA. Una metáfora dicha al pasar en una sesión , tiende a permanecer en la mente de quienes la recibieron, mas que si se tratase de información codificada lógico-racionalmente.

Cuantas veces olvidamos los nombres de las personas que conocemos, pero que difícil nos resulta olvidar sus apodos, o sobrenombres, si están asociados a una figura o imagen de lo cotidiano.

         Por ello, no hay figuras inofensivas ni que no produzcan reacciones con su impacto. Por el contrario, la figura es información comprimida que permanece de una manera llamativa en los destinatarios. Mas aún si el lenguaje figurado es incorporado a dramatizaciones, a escuchar canciones o melodías, o a otras intervenciones donde las imágenes activen los sistemas representacionales nutridos por los sentidos ya sean kinestésicos, auditivos, visuales, o de otra índole.

         El efecto de Permanencia, logra por ello resultados a largo
plazo, la figura puede quedar “aleteando”, reverberando en el sistema que la recibió y manifestar resultados mucho tiempo después de que fue suministrada. Es como una bomba de tiempo colocada en la valija de un viajante... puede detonar al instante de su colocación, o mas adelante, en otro momento, en otro lugar.

         Por esto la misma imagen puede ser rescatada en sesiones posteriores a su formulación. Hasta hay veces que los terapeutas nos olvidamos de las figuras que utilizamos con nuestros pacientes, y que ellos mismos bastante tiempo después vuelven a revivirlas en sesión, comentándonos los efectos que siguen teniendo en ellos.

Ejemplo: Un paciente oncológico que aparentemente desconocía su diagnóstico comentaba al terapeuta sobre lo buen jinete que era y como domaba los potros en su campo. El terapeuta tomó este tema y la conversación comenzó a girar en torno a lo peligroso de la jineteada, el riesgo de muerte por accidente y la serie de peligros que implicaban las malas caídas de los caballos. Así la conversación fue girando a como la vida a veces es como una jineteada peligrosa y riesgosa, y en fin, lo cerca que a veces está la muerte y lo que esa palabra nos produce.

Bastante tiempo después, ya que estas entrevistas se hacían en un hospital público, el terapeuta volvió a encontrar a este paciente que ya estaba bastante desmejorado y comenzando un tratamiento de quimioterapia. Él ya estaba al tanto de su diagnóstico. En esa entrevista fue él mismo quien evocó la imagen de la vida como una jineteada y de lo importante que para é había sido pensar el problema en esos términos, ahora que debía enfrentar la lucha contra su cáncer.

Conclusiones:

         El uso del Lenguaje Figurado demostró ser una excelente ayuda táctica para el terapeuta familiar. La caracterización anterior nos servirá para nuestro que empleo del mismo se realice con mayor conocimiento de campo.

         Hemos tratado de enfatizar sobre todo que uno de sus mejores valores consiste en que brinda al terapeuta una gran capacidad de maniobra al enfrentarse este a situaciones de entrampamiento, y le da la posibilidad de recortar una trama del tejido familiar para referirse a ella en forma entendible y  la vez impactante, depositando en la familia un mensaje que tiende a permanecer en ella y a probablemente generar efectos muchos tiempo después.

         Creemos que no hay tipo de familia para la cual el uso de este lenguaje esté contraindicado. En las familias rígidas el Lenguaje Figurado debido a su ductilidad puede dar versatilidad a las transacciones.

         En las familias con niños pequeños esta modalidad es
bienvenida porque ayuda a todos a expresarse de una manera común y entendible. También este lenguaje disfraza los mensajes que presentados de manera directa no permitirían el acceso terapéutico a ciertos temas “Tabú”, por lo que “disfrazado”, el terapeuta puede tratar por vía indirecta temas a propósito evitados por la familia, transformándose así en una especie de Caballo de Troya, que entra sin problemas a terreno enemigo.

        
         Además también este lenguaje a pesar de lo indirecto, es concreto y específico por lo que familias con características verbalizadoras podrán ser llevadas a una modalidad de conversación mas concreta y específica.

         Consideramos también que la anterior caracterización es útil en cuanto ayuda al terapeuta a conocer mejor este instrumento terapéutico, pues le da elementos para discriminar los aspectos del lenguaje figurado y de esta manera utilizar esta técnica con mejor conocimiento del terreno, logrando así mayor seguridad en su trabajo.

         Si hacer terapia familiar es algo así como cavar un pozo, nuestro intento ha sido sencillamente reflexionar un poco mas acerca de la pala, de manera que sabiendo como tomarla y en que ángulo enterrarla logremos nuestros objetivos de la mejor forma posible.

                                                                  Lic. Juan Carlos Mansilla
                                                                                     Marzo de 1991.